Carta Global

Estanflación a la vista

Dr. Santos López Leyva
Tijuana, Baja California, 9 de abril de 2026

Hace cincuenta años, en las facultades de economía de América Latina se discutía el desempeño fallido de la curva de Phillips como herramienta para explicar la relación entre desempleo e inflación en el contexto de la economía mundial de la época.

La curva de Phillips es un concepto central de la macroeconomía que plantea una relación inversa entre inflación y desempleo: cuando el desempleo es bajo, la inflación tiende a aumentar; cuando el desempleo se eleva, la inflación tiende a disminuir. Su nombre proviene del economista neozelandés Alban William Phillips, quien introdujo este planteamiento a finales de la década de 1950.

Durante los años sesenta, este modelo alcanzó su apogeo, ya que sugería que los gobiernos podían “elegir” entre más inflación con menor desempleo o menos inflación con mayor desempleo, mediante el manejo del gasto público. En ese periodo dominaba la síntesis neoclásica-keynesiana, con figuras como Paul Samuelson y Robert Solow, cuyo pensamiento influyó profundamente en la teoría del crecimiento y en el diseño de políticas económicas.

Sin embargo, la crisis petrolera de 1973–1974 marcó un punto de inflexión. La combinación de alta inflación y elevado desempleo evidenció que la relación planteada por Phillips no era estable. Surgió así el fenómeno de la estanflación, en el cual inflación y desempleo aumentan simultáneamente. Se puede decir que había mucho dinero en la búsqueda de pocos productos y se observaba la existencia de gran número de trabajadores para pocos empleos.

En la actualidad, la economía mundial enfrenta nuevamente el riesgo de un proceso de estanflación. El crecimiento se desacelera mientras la inflación muestra presiones al alza, potencialmente superiores al 6%, según estimaciones del Banco Central Europeo. Aunque este escenario podría parecer extremo, podría materializarse si el conflicto con Irán se prolonga, manteniendo elevados los precios del petróleo y, con ello, los costos de transporte y producción.

En este contexto, los mercados laborales podrían mantenerse relativamente estables en el corto plazo, pero las presiones inflacionarias persistirían, impulsadas no por la demanda, sino por choques de oferta asociados a los precios de los energéticos, las disrupciones logísticas y las tensiones geopolíticas. Bajo estas condiciones, la relación tradicional entre inflación y desempleo se debilita, y la curva de Phillips pierde capacidad explicativa.

Hoy en día, la posibilidad de que los gobiernos elijan entre inflación y desempleo es mucho más limitada. La política fiscal enfrenta restricciones crecientes derivadas del elevado endeudamiento público: la deuda global ha superado el 100% del Producto Interno Bruto (PIB), lo que dificulta la implementación de políticas expansivas basadas en el gasto público.

 

Santos López Leyva es doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México en el área de Economía de la Ciencia y la Tecnología. Profesor de la Facultad de Economía y Relaciones Internacionales de la UABC desde febrero de 2009. Imparte cursos Teorías Alternativas de Desarrollo e Introducción al Desarrollo Global en el programa de Maestría y Doctorado en Estudios del Desarrollo Global y Economía de la Educación e Historia Económica en el Doctorado y Maestría en Ciencias Económicas. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel III, cuenta con el reconocimiento del Perfil Deseable PRODEP de la Secretaría de Educación Pública y es Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias. Actualmente, funge como coordinador del comité académico de Economía Internacional de la AMEI. Email: slleyva@uabc.edu.mx

 

Estanflación a la vista
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